El Hereda San Pablo Burgos no aguantó la presión de jugar en casa, donde lo tenía todo a su favor para con una victoria intentar asegurarse la permanencia en la Liga Endesa, pero justo en el día más necesario le salió el partido peor y acabó claudicando ante un Urbas Fuenlabrada (66-83) que le pasó por encima en la segunda parte gracias a su acierto desde el triple, diez convertidos en los dos últimos cuartos.
De esta forma sentenciaba su descenso a la LEB Oro, categoría a la que se va de la mano con el MoraBanc Andorra, que caía como local ante el Lenovo Tenerife (75-77), en tanto que el Fuenlabrada y el Casademont Zaragoza, vencedor en la pista del UCAM Murcia por 72-77, lograban la salvación con el último cartucho que tenían en su mano y que ambos supieron aprovechar bien.

El calentamiento previo al encuentro trajo consigo la primera buena noticia para el Hereda San Pablo, ya que el lesionado Dani Díez al menos estaba vestido y entraba en la convocatoria. La presencia del madrileño, simbólica, pero era la demostración por su parte de que quería estar lo más cerca posible de sus compañeros y vivir el encuentro como si pudiera estar dentro de la cancha del Coliseum.

Arrancaba así el encuentro y antes de que se cumpliera el primer minuto, en el primer ataque del equipo burgalés, caía lesionado Obi Emegano, base del Fuenlabrada. Abandonaba la pista rumbo al vestuario para que a continuación fuera su equipo el encargado de golpear primero con un parcial de 0-5 (triple de Lamar Peters) tras desperdiciar los azulones sus cuatro primeros ataques. Además, Leo Meindl castigaba de nuevo desde lejos a los locales, y con 0-8 (minuto 3) Paco Olmos tenía que pedir ya su primer tiempo muerto.
Un tiro libre de Anthony Clemmons -el otro lo fallaba- abría el marcador del Hereda San Pablo, y en el siguiente ataque el propio Clemmons anotaba un triple desde la esquina al que se unían una nueva canasta de Vítor Benite y un triple de Jarell Eddie desde su casa para firmar un parcial increíble de 9-0 con el que los burgaleses se ponían por delante 9-8. El tiempo muerto llegaba entonces por parte de Josep María Raventós, técnico del Fuenlabrada.

Seguía Clemmons encontrando bien a Eddie, que ponía el 11-8, pero tras ese duro parcial en contra de 11-0 un triple de Zamar cortaba la sequía madrileña. El cuarto se convertía entonces en un intercambio de golpes pero también muchas imprecisiones en los dos equipos producto de lo mucho que se estaban jugando, cerrándose el parcial con un mate de Eyenga, que antes había anotado un triple, para poner el 15-16 en el marcador.

Fuenlabrada se escapa pero San Pablo reacciona y empata
Una buena acción bajo el aro de Landry Nnoko y un triple de Rabaseda volvían a poner por delante al Hereda San Pablo (20-18, minuto 11), pero Leo Meindl castigaba por partida doble en el Fuenlabrada, uniéndose a él Ristic y Novak, y un parcial de 0-9 lanzaba a los madrileños (20-27). Iba el partido para anotación baja ante las duras defensas de los dos equipos y los de Paco Olmos, plenos de nervios, seguían sin tener claridad en ataque.
El 24-31 del minuto 17 no presagiaba nada bueno porque además el Urbas estaba haciendo mucho daño por dentro, pero dos jugadas de poderío bajo el aro de Tarik Phillip, anotando tras rebote ofensivo, y una acción de 2+1 de Cady Lalanne volvían a apretar el marcador (29-31) cuando el duelo entraba en su minuto final del primer tiempo.

El propio Lalanne, tras asistencia de Rabaseda, ponía el empate para que el Hereda San Pablo firmara un nuevo parcial de 7-0, y a 14 segundos para el descanso el Fuenlabrada pedía tiempo muerto para preparar una última jugada que los burgaleses sabían defender bien para alegría de su técnico y su afición, que al grito de «Sí se puede, sí se puede» despedía a los suyos camino de los vestuarios (31-31).
Vuelve a despegarse Fuenlabrada, imparable en ataque (48-59)
Un triple de Novak abría el marcador en el segundo tiempo y otro más de Ristic y una buena acción de Eyenga a 5 metros aumentaban la renta visitante (33-39, minuto 24). De nuevo tenían que remar contracorriente los burgaleses, que recibían además un nuevo tiro lejano, este de Cheatham, ante lo que estaba siendo un Fuenlabrada desatado en ataque (35-42). Por si fuera poco, el propio Cheatham, en el siguiente ataque visitante, anotaba desde más allá de los 8 metros y el 37-47 más que preocupante obligaba a Paco Olmos a parar el choque.

Solo Clemmons (12 puntos) y Lalanne (13) anotaban en el Hereda San Pablo, muy impreciso en cada acción ofensiva, hasta que volvía a aparecer Jarell Eddie para cortar la sangría con un triple que situaba el 44-51 en el electrónico. Rabaseda con dos tiros libres ponía también de su parte, pero Ristic y un 2+1 de Samar volvían a poner el +10 para el Fuenlabrada, que empezaba a creer en la permanencia (46-56, minuto 28).
Además, por si no fuera suficiente un triple de Meindl ponía la máxima ventaja para los suyos (48-59), y el tercer cuarto se cerraba para dejar por delante un duro reto para el Hereda San Pablo Burgos. Tener que remontar un duro marcador de 11 puntos abajo que se antojaba más que complicado dado lo que hasta el momento habían ofrecido los burgaleses en la pista. A su favor, eso sí, el calor de su incansable afición.

Impotencia local, derrota y adiós a la ACB cinco años después
Las prisas hicieron acto de presencia en los de Paco Olmos en sus dos primeros ataques, ambos desperdiciados, y la tensión se cortaba con un cuchillo en el Coliseum cuando un triple de Meindl ponía el 48-63 para los suyos que se antojaba ya una losa para el Hereda San Pablo. Por si fuera poco, otro más de Peters establecía el 50-66 (minuto 33) y el tiempo muerto con el que los burgaleses se iban al banquillo parecía ser insuficiente.
Y es que Meindl seguía desatado y con otro misil de lejos, séptimo del Fuenlabrada tras la reanudación, colocaba el imposible 52-69 que a falta de solo 5 minutos se antojaba imposible de neutralizar. Aun así, sus fieles seguidores no dejaban de animarles, pero claramente ya era muy tarde. Ni un triple de Clemmons que ponía el 57-71 invitó a un mínimo optimismo y el partido entraba en sus 4 minutos finales con todo decidido a pesar de que el Fuenlabrada parase el juego con 59-73 tras un robo y bandeja de Benite que no gustaron a su técnico.

Pero todo estaba ya sentenciado y los minutos finales fueron ya una tortura para el Hereda San Pablo ante un rival que además aprovechó para hacer leña del árbol caído y seguir martilleándole desde el perímetro. Solo había que esperar al resultado final (66-83) para que este certificara el descenso del Hereda San Pablo a la LEB Oro cinco años después. Sin embargo, solo algunos se marchaban del Coliseum, en tanto que la gran mayoría de los seguidores azulones se ponían de pie para despedir a los suyos con aplausos.
Los gestos de emoción en los jugadores salían también a escena, centrándose sobre todo en su capitán, Vítor Benite, que visiblemente emocionado al tiempo que pedía disculpas en nombre de todo el equipo, recibía una vez más el cariño de la parroquia azulona. Fue, su afición, sin duda lo mejor del Hereda San Pablo Burgos en una temporada para olvidar.

FICHA TÉCNICA:
Hereda San Pablo Burgos: Anthony Clemmons (12), Tarik Phillip (2), Xavi Rabaseda (8), Jarell Eddie (14) y Cady Lalanne (13) -cinco inicial-; Alex Renfroe (2), Vítor Benite (9), Landry Nnoko (4), Marc García (-), Dani Díez (-), Max Salash (2) y Kareem Queeley.
Urbas Fuenlabrada: Obi Emegano (-), Ziga Samar (8), Leo Meindl (22), Kyle Alexander (4) y Kwan Cheatham (3) -cinco inicial-; Dusan Ristic (21), Lamar Peters (8), Juan Fernández (-), Álex López (-), Chema González (-), Jovan Novak (7) y Christian Eyenga (10).

Árbitros: Emilio Pérez Pizarro – Carlos Cortés – Sergio Manuel.
Parciales: 15-16, 16-15 (31-31) -descanso-; 17-28 (48-59) y 18-24 (66-83).
Incidencias: Partido de la Jornada 34.ª y última de la Liga Endesa disputado en el Coliseum Burgos. Lleno a rebosar, mas de 9.500 espectadores, entre ellos unos 200 seguidores del Urbas Fuenlabrada.










