Asturiano de nacimiento pero afincado en Burgos desde hace seis años por motivos laborales, Paco Suárez García (55 años) es un deportista nato y el fiel ejemplo de que ‘el que la sigue, la consigue’ si se lo propone con tesón, esfuerzo, dedicación y no se rinde ante ninguna adversidad. Su última conquista, la pasada Maratón de Berlín disputada el domingo, la sexta de su carrera como atleta puramente amateur, en la que el keniata Eliud Kipchoge volvió a asombrar al mundo con una marca de 2:01:09, nuevo récord mundial, y en la que él hizo un crono de 3 horas y 6 minutos.
Fueron hasta 45.000 los atletas inscritos (acabaron 37.000), entre ellos muchos españoles, y Paco Suárez finalizaba en el puesto 59.º de su grupo de edad (55-59 años), en el que estaban registrados un total de 2.110 atletas, siendo el segundo español de dicha categoría. Una Maratón de Berlín para la que se había inscrito en 2019, en la que le tocó por sorteo (solo un 8% de plazas) un dorsal para correr en 2020 y que finalmente -la pandemia en 2020 y un recorte de inscripciones en 2021- pudo guardar hasta este año 2022 para hacer realidad uno de sus sueños. Él nos cuenta su aventura.

¿Por qué empezó a correr, a practicar el atletismo?
Siempre he sido un gran fan del deporte, pero comencé a correr hace tan sólo siete años. En Oviedo jugué muchos años al fútbol -llegó a competir en Tercera División con el Grupo Covadonga- y al fútbol sala, época en la que sufrí una larga trayectoria de lesiones y quirófanos. De hecho me rompí los ligamentos cruzados y el menisco interno de las dos rodillas, y también el tendón de Aquiles y la tibia. Pensé que nunca podría tener una vida normal, pero tenía claro que no quería dejar de hacer deporte, e impulsado por mi mujer, que desde hace años corre con unas amigas, empecé a salir a correr.

Desde entonces han pasado 6 años y ya ha corrido otras tantas maratones, esta de Berlín la primera fuera de España.
Comencé poco a poco, como todos. Tratando de aumentar cada día las distancias que corría. Luego empecé a apuntarme a carreras, primero cortas, de 5 kilómetros o así, la San Silvestre por ejemplo. Luego ya me aventuré con pruebas de 10 kilómetros, vi que me gustaba, me apunté a la primera media maratón y tras varias medias más decidí dar el salto a la maratón. Debuté en la de La Coruña, en la que hice 3 horas y 30 minutos, y desde entonces me he propuesto bajar de las 3 horas. Ya estoy cerca de lograrlo y estoy convencido de que lo puedo hacer. En Berlín estaba en ritmo para ello, pero unos problemas musculares severos de los últimos kilómetros me lo impidieron.
«Todos seríamos muchos más felices si hiciéramos más deporte»
¿Cómo de dura es la preparación de una maratón?
Con disciplina y esfuerzo se puede llegar a conseguir cualquier meta, y ese es el mensaje que quiero dar a todos aquellos que quieran afrontar la distancia de Filípides. En mi caso, por ejemplo, desde Semana Santa hasta este pasado mes de agosto, pasé por muchos momentos en los que pensé que no acudiría a Berlín. Tuve una sepsis grave, luego un virus con el que estuve medicándome más de dos meses, cogí el Covid y tuve además una tendinitis isquiotibial. Sin embargo, a pesar de ello y de mi trabajo, que me ocupa todo el día, conseguí sacar ratos para entrenar unos 75 kilómetros semanales y en el último mes superar los 100 por semana. Además, también cuidé la alimentación y fui con regularidad al fisio, una mano de santo como Jorge Muriente sin el que hubiera sido imposible que pudiera correr en Berlín.
¿Y por qué el reto de correr una maratón?
Porque es el reto de todo atletas. El atletismo te da salud, amigos, una forma saludable de vida, te da retos por los que luchar… cuando empiezas por una distancia pequeña, luego vas a otra mayor y te engancha, se torna en pasión, te aleja de los problemas y te enchufa a la vida. Pero esto pasa con el deporte en general, cada uno tiene que buscar su disciplina. Estoy seguro que todos seríamos mucho más felices si hiciésemos más deporte.

¿Qué se lleva de la experiencia de Berlín?
Muchas cosas. El ambiente que se vive antes y durante la carrera es impresionante, con muchísima gente animando sin cesar a lo largo de los 42 kilómetros de la prueba. Además, la organización fue increíble, siempre cuidando de cada detalle para la comodidad del atleta.
¡Y encima fue testigo del nuevo récord del mundo de Kipchoge!
Pues sí. Siempre podré decir que corrí una maratón en la que se vivió uno de los récords mundiales de Kipchoge. Todo un lujo. Pero sin duda lo que nunca olvidaré es el apoyo de mi familia antes y durante la prueba. Allí estuvieron mi madre, mi mujer, mis tres hijos y mi futura nuera, todos ellos conscientes del esfuerzo que me había llevado prepararla y que estuvieron animándome en distintos puntos kilométricos haciendo relevos entre ellos. Me dieron fuerzas extra.
«La edad no es una excusa si se pone pasión y tesón a las metas que te propones»
¿Qué consejos le daría a los atletas burgaleses aficionados que quieran correr una maratón?
Primero, que está al alcance de todos. Como dice el lema de Berlín, “No hay nada imposible” si te lo propones. La edad, las lesiones, las enfermedades… todo queda atrás cuando asumes un reto personal y luchas por ello. Desde mi primera maratón hace seis años hasta hoy he rebajado más de media hora mi marca personal y estoy seguro que conseguiré mi reto vital de bajar de las 3 horas.

Corrió de hecho hace unos años la Maratón de Burgos.
Sí, así es. Tenemos que participar en mucho mayor número en nuestra maratón de Burgos. El perfil es muy llano y muy bonito, es una prueba con gran futuro. Lo que tenemos que conseguir entre todos es subir el número de inscritos para conseguir que sea una prueba internacional y un polo de atracción. Si nos lo proponemos «nada es imposible».
Por último, ¿cuál será su próximo reto deportivo?
El mismo que en los últimos años, bajar de las 3 horas en maratón. La edad no es una excusa si se pone pasión y tesón a las metas que te propones en la vida. Se puede y ahora veo que está al alcance de la mano.











